Palacio Real del Buen Retiro de Madrid
Palacio Real del Buen Retiro de Madrid
Ficha
- Año: 1630 - 1637
- Estilo predominante: Barroco
- Arquitecto: Carbonell, Alonso
- Catalogación: Bien de Interés Cultural / UNESCO (Patrimonio de la Humanidad)
Valoración
Introducción
El Palacio Real del Buen Retiro fue una edificación palaciega levantada a las afueras de la Villa de Madrid, como lugar de retiro y recreo del rey Felipe IV, y posteriormente, del rey Carlos II.
Tras el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, el Palacio Real del Buen Retiro se convirtió en la residencia oficial de los reyes Felipe V y Fernando VI.
El palacio sufrió importantes daños tras la invasión napoleónica a principios del siglo XIX, motivo por el que fue demolido parcialmente por orden del rey Fernando VII, y en 1868, por el Gobierno Provisional de España.
Tras la demolición, únicamente se han conservado el Salón de Reinos y el Salón de Bailes o Casón del Buen Retiro, además de los jardines integrados dentro del Parque del Retiro.
En la actualidad las dos edificaciones conservadas pertenecen al Museo Nacional del Prado.
El Casón del Buen Retiro fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993.
Breve historia
Construido por el arquitecto Alonso Carbonell por encargo del Conde-Duque de Olivares, el palacio fue proyectado como lugar de retiro y recreo del rey Felipe IV.
Las obras se ejecutaron entre 1630 y 1637, cuando se añadió el Casón del Buen Retiro, levantado por el propio Carbonell y José del Olmo, siempre bajo la supervisión de Olivares.
Por esta residencia real han pasado personajes ilustres de la época, como el Duque de Módena en 1638, periodo en el que se decoró con tapices flamencos, mesas pétreas y numerosas obras pictóricas de los mejores artistas de la época, como Velázquez, Zurbarán y Maino entre otros.

Casón del Buen Retiro de Madrid ©
En 1734, tras el destructivo incendio del Real Alcázar de Madrid, el palacio de recreo se convirtió en la residencia oficial de la monarquía, bajo los reinados de Felipe V y Fernando VI.
En 1741, nació en una de sus habitaciones la Princesa de Parma y posterior Archiduquesa de Austria, doña Isabel de Borbón-Parma.
Con la llegada al trono de Carlos III, coincidiendo con la finalización de las obras del Palacio Real proyectado por Sachetti, se traslada la residencia oficial al nuevo Palacio Real de Madrid en 1764.
Tras el traslado de la residencia real, el palacio entró en un periodo de decadencia, convirtiéndose en cuartel militar tras el Motín de Esquilache de 1766. Cumplió las funciones de cuartel hasta finales del siglo XVIII.
Durante la invasión de las tropas napoleónicas a principios del siglo XIX, el palacio sufrió importantes daños que llevaron al rey Fernando VII a su parcial derribo en 1816, y en 1868, al derribo total por parte del Gobierno Provisional de España de las demás dependencias dañadas. Únicamente sobrevivieron las que han llegado hasta nuestros días, el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro.

Casón del Buen Retiro de Madrid ©
El Salón de Reinos fue convertido en el siglo XX en el Museo del Ejército, función que cumplió hasta el año 2010, cuando se trasladó al Alcázar de Toledo.
Por su parte el Casón del Buen Retiro, hasta 1961 seria sede del Museo de Reproducciones Artísticas, por el que pasaron obras tan importantes como el Guernica de Picasso, el cual fue trasladado al Museo Nacional de Arte Reina Sofia a principios de la década de los 90. Hoy día es el Centro de Estudios del Museo Nacional del Prado.
Arquitectura y arte
El Salón de Reinos cuenta con una superficie de 5400 metros cuadrados, donde la edificación descansa sobre una base de piedra granítica que sostiene dos alturas con ladrillo visto.
En la parte central se encuentra el acceso principal decorado con un arco de medio punto, acompañada de dos columnas toscanas que soportan el balcón con balaustrada de piedra.
En el resto del edificio encontramos frontones curvos y triangulares, y por último tenemos los torreones esquineros con chapiteles de pizarra.
La pobreza de materiales y la falta de suntuosidad será un distintivo de la época de los Austrias, sin embargo, la austeridad exterior contrasta con la suntuosidad de la decoración interior.
En el interior podemos destacar el salón principal, donde se recibían a los embajadores. Para dar una buena imagen, la bóveda del salón se pinto con los escudos de los 24 reinos que componían la Corona de España. Además, se encargaron una cantidad importante de obras pictóricas a alguno de los mejores pintores de la época, como Velázquez, Zurbarán, Maino, Cajés, Carducho entre otros.

Casón del Buen Retiro de Madrid ©
Por otro lado, el Casón del Buen Retiro, desde que se construyó en 1637, solo conserva de aquella época la decoración interior, ya que en el siglo XIX, tras la destrucción del palacio, se le añadieron dos nuevas fachadas de estilo neoclásico, realizadas por el arquitecto Mariano Carderera.
El edificio se compone de 3 niveles, su forma es de planta rectangular y flanqueada por otros dos vestíbulos de doble altura, tenía a su vez una balconada de hierro para los espectadores que estaba cubierta por una bóveda de cañón y pintada al fresco con “La Alegoría del Toisón de Oro” realizada por Luca Giordano en 1697.