Casona del Conde de Adanero de Medina del Campo
Casona del Conde de Adanero de Medina del Campo
Ficha
- Año: Siglo XVIII
- Estilo predominante: Barroco
- Arquitecto: Anónimo
Valoración
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Cómo llegar
- Dirección: Calle Alfonso de Quintanilla nº 6.
Breve historia y que ver
La Casona del Conde de Adanero, situada en la calle Alonso de Quintanilla, constituye uno de los testimonios más representativos de la arquitectura residencial nobiliaria conservada en Medina del Campo.
Su presencia permite reconocer una dimensión menos monumental, pero esencial, de la historia urbana de la villa: la de las grandes casas privadas vinculadas a familias de elevada posición social que formaron parte de su paisaje durante la Edad Moderna.
El inmueble aparece tradicionalmente relacionado con los condes de Adanero y marqueses de Castroserna, linaje con una presencia documentada en Medina del Campo durante el siglo XVIII.

Casona del Conde de Adanero de Medina del Campo ©
Sin embargo, la historia constructiva de la casa no puede reconstruirse hoy con absoluta precisión, por lo que resulta más seguro interpretar el edificio a partir de los elementos arquitectónicos y heráldicos que han llegado hasta nosotros.
La fachada, de amplias proporciones y carácter sobrio, está construida fundamentalmente en ladrillo y se organiza mediante dos portadas de piedra de composición diferente. La principal presenta un vano adintelado, con ornamentación concentrada en la zona central del dintel, sobre el que se disponen dos escudos heráldicos vinculados a los propietarios históricos de la residencia.
La segunda entrada se resuelve mediante un arco de medio punto, introduciendo una variación formal dentro de una composición exterior dominada por la austeridad.
Especial interés ofrecen los balcones de la planta superior, cuyas barandillas de hierro presentan balaustres rematados por pequeñas bolas y estilizadas piezas metálicas de sustentación.
Estos elementos se relacionan con la primera mitad del siglo XVIII y constituyen una de las referencias cronológicas más firmes para interpretar una de las principales fases de configuración de la fachada.
Tras el zaguán se conserva un patio interior, aunque profundamente transformado por cerramientos posteriores. Todavía pueden reconocerse columnas embutidas en los tabiques, restos de los antiguos pórticos que organizaban este espacio central de la vivienda.
En el siglo XXI, la casona ha llegado hasta nosotros como propiedad privada, manteniendo buena parte de su volumen histórico pero necesitada de una intervención de rehabilitación.