Casa de los Arcos de Medina del Campo
Casa de los Arcos de Medina del Campo
Ficha
- Año: 1670
- Estilo predominante: Clasicista - Barroco temprano
- Arquitecto: De Vega, Manuel y De Torres, Nicolás
Valoración
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Cómo llegar
- Dirección: Plaza Mayor de la Hispanidad nº 1.
Breve historia y que ver
La Casa de los Arcos, también conocida como Casa del Cabildo, constituye una de las piezas más características de la Plaza Mayor de la Hispanidad y un testimonio especialmente expresivo de la configuración institucional que este espacio adquirió durante el siglo XVII.
Contemporánea de las nuevas Casas Consistoriales, fue levantada por iniciativa del Cabildo de la Colegiata de San Antolín para disponer de una posición privilegiada desde la que asistir a las celebraciones, ceremonias y acontecimientos públicos desarrollados en la plaza. Las primeras obras se documentan en 1670 y están vinculadas a los maestros Manuel de Vega y Nicolás de Torres.

Casa de los Arcos de Medina del Campo ©
Su arquitectura responde tanto a una función representativa como a las necesidades de circulación de la villa. La fachada, construida fundamentalmente en ladrillo y articulada mediante paños enfoscados, se eleva sobre dos grandes arcos que permiten el paso hacia la antigua calle de Salamanca, actual calle Gamazo.
La Casa de los Arcos nació en el siglo XVII como edificio del Cabildo de San Antolín, concebido para contemplar desde su balconada las ceremonias de la Plaza Mayor, y sobrevivió a finales del XIX a un intento de demolición que marcó para siempre su historia.
Sobre ellos se extiende una amplia balconada corrida, concebida como auténtico palco urbano para el Cabildo colegial. En el cuerpo superior, el escudo de la Colegiata reafirma la vinculación histórica del inmueble con San Antolín. El edificio ha experimentado diferentes modificaciones y rehabilitaciones, por lo que su aspecto actual es resultado de una evolución prolongada y no la conservación íntegra de la fábrica barroca original
Uno de los episodios más singulares de su historia tuvo lugar entre 1899 y 1900, cuando el Ayuntamiento intentó adquirir y derribar el inmueble para facilitar el tránsito por la calle. La propietaria Eugenia Casado Gavilán se opuso y logró impedir la demolición tras un expediente de expropiación que terminó desfavorablemente para el Consistorio.
Como celebración de su victoria hizo colocar en el remate de la fachada una escultura de barro cocido conocida popularmente como la Diosa del Poderío, acompañada por cuatro jarrones cerámicos. La figura, titulada en su propia base Africana, es una obra anónima realizada hacia 1900 y tradicionalmente atribuida a un taller vallisoletano. Los originales se conservan actualmente en el Museo de las Ferias, mientras que la fachada presenta réplicas.