Monasterio de Santa Ana la Real de Ávila
Monasterio de Santa Ana la Real de Ávila
Ficha
- Año: 1500 - 1550 / 1608 (reforma)
- Estilo predominante: Renacimiento - Barroco
- Arquitecto: Arellano, Francisco de / Mora, Francisco de
- Catalogación: Bien de Interés Cultural
Valoración
Historia y arquitectura
El Monasterio Cisterciense de Santa Ana de Ávila, cuyos orígenes documentados se remontan a marzo de 1223 con la denominación de San Clemente de Adaja, ha experimentado múltiples transformaciones a lo largo de los siglos en términos de ubicación, advocación y configuración arquitectónica.

Santa Ana la Real de Ávila ©
Aunque su fundación pudo haberse producido en la segunda mitad del siglo XII, no fue hasta finales del siglo XIII cuando la comunidad monástica, enfrentando dificultades económicas y estructurales, emprendió su traslado.
En 1331, bajo la tutela del obispo Sancho Blázquez Dávila y con apoyo financiero del concejo de Ávila, el monasterio fue reubicado en el arrabal oriental de la ciudad, adoptando la advocación de San Benito.
La nueva edificación, concluida en 1350 como lo atestigua una inscripción en el muro norte de la iglesia, se emplazó en un enclave estratégico próximo al camino de Madrid y a otros centros monásticos.
En el monasterio se educaron numerosas jóvenes de la nobleza, destacando entre ellas Isabel I de Castilla “La Católica”, quien recibió su primera instrucción en este lugar.
En 1468, tras el fallecimiento del infante Alfonso, la infanta Isabel se refugió en Santa Ana, donde recibió la propuesta de ser proclamada reina de Castilla.
Posteriormente, en el siglo XV, el monasterio pasó a recibir el nombre de Santa Ana, manteniéndolo hasta la actualidad.
En 1502, la anexión de los conventos de Santa Escolástica y San Millán consolidó su importancia dentro de la orden cisterciense.
En 1531, la emperatriz Isabel y el futuro Felipe II residieron temporalmente en el monasterio, hecho conmemorado en una inscripción en la fachada principal. Esta relación entre el monasterio y la educación nobiliaria se prolongó en el tiempo, influyendo en la creación de instituciones como el Real Colegio de Doncellas Nobles de Toledo.

Santa Ana la Real de Ávila ©
En el ámbito arquitectónico, la reforma del claustro inició en 1540, con la intervención de varios maestros canteros, y concluyó con la escalera principal en 1549.
En 1564, el arquitecto Francisco de Arellano renovó la cabecera de la iglesia, incorporando elementos renacentistas como la cúpula rebajada sobre pechinas y la portada almohadillada con la imagen de San Bernardo.
Posteriormente, entre 1608 y 1609, Francisco de Mora reformó el cuerpo del templo y renovó el coro, sustituyendo las cubiertas de madera por bóvedas vaídas de caleña, en una intervención vinculada con la arquitectura escurialense.
Durante el siglo XVIII, las reformas se orientaron hacia el mantenimiento estructural y la renovación del mobiliario litúrgico, destacando la construcción del retablo mayor y los colaterales entre 1712 y 1714.
La Junta de Castilla y León adquirió el edificio en 1985 y emprendió su restauración, concluida en 2000, transformándolo en un centro cultural y administrativo.
El Real Monasterio de Santa Ana de Ávila fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982.