Monasterio de la Encarnación Real de Madrid

Monasterio de la Encarnación Real de Madrid

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Historia, arquitectura y arte

En pleno centro histórico de Madrid, se encuentra el Real Monasterio de la Encarnación, obra representativa dentro del llamado “Madrid de los Austrias”.

Construido bajo el reinado de Felipe III, la principal impulsora de la construcción del monasterio fue su esposa, la reina Margarita de Austria-Estiria, quien falleció al comienzo de las obras.

Capilla de las Reliquias

Capilla de las Reliquias

Lo más destacado de su exterior es la fachada herreriana, inspirada en las de San José de Ávila y Carmelitas Descalzos de Pastrana. 

En su interior, se encuentra una de las colecciones artísticas más interesantes y desconocidas de Madrid, donde podemos encontrar obras de artistas destacados de los siglos XVII y XVIII, así como un impresionante relicario.

Atravesando el Zaguán y la Portería Reglar, donde se encuentran dos interesantes obras de Peter van der Meulen, llegamos a la Sala de Pintura, donde se exponen algunas de las principales obras artísticas del monasterio, como el San Juan Bautista en el Desierto de José de Ribera. 

El Claustro de la Encarnación, está decorado con un conjunto pictórico realizado por el taller de Vicente Carducho. Además cuenta con dos interesantes capillas-hornacina, la Capilla del Cordero, con la pintura de “la Visión Apocalíptica del Cordero”; y la Capilla de Nuestra Señora de Loreto.

En la planta superior del claustro se encuentran las Salas de Esculturas y de Retratos Reales, con obras de importante valor, como el Cristo Yacente y el Cristo Atado a la Columna, ambas realizadas por Gregorio Fernández. 

Interior de la iglesia

Interior de la iglesia

Dentro del Coro, compuesto por una sencilla sillería barroca, encontramos varias obras de interés, entre las que destacan: el fresco de la Última Cena, obra de Vicente Carducho; la talla de San Agustín, de Gregorio Fernández; y una escultura de Cristo Yacente, de Miguel Perronius.

Cúpula. Frescos

Cúpula. Frescos

Dejando atrás el coro, llegamos a la Capilla del Relicario, la más importante del conjunto y una de las más interesantes de Madrid. Los elementos más destacados de la sala son: los frescos de la Santísima Trinidad, obra de Carducho; el Retablo del Nacimiento, con pintura realizada por el taller de Da Vinci; y sobre todo por su relicario compuesto por reliquias tan destacadas como la sangre de San Pantaleón.

Para finalizar, llegamos al interior de la Iglesia de la Encarnación, uno de los templos barrocos más interesantes de Madrid.

Presidida por el Retablo Mayor realizado por Ventura Rodríguez en la mitad del siglo XVIII, este fue realizado para sustituir al anterior, ya que sufrió importantes daños en un incendio. Los frescos de la Capilla Mayor fueron realizados por Bayeu.

Los frescos de San Agustín que decoran las bóvedas y la cúpula, es obra de los Hermanos González Velázquez.

El Real Monasterio de la Encarnación fue declarado Bien de Interés Cultural el 3 de junio de 1994.

Algunas obras de interés