Convento de Santa María Magdalena de Medina del Campo
Convento de Santa María Magdalena de Medina del Campo
Breve historia y que ver
El Convento de Santa María Magdalena de las Madres Agustinas constituye uno de los testimonios más densos de la Medina del Campo renacentista. Su fundación fue promovida por Rodrigo de Dueñas, cambista y consejero de Hacienda de Carlos I, junto a su esposa Catalina Cuadrado.
La escritura fundacional se fecha en 1551 y revela una intención doble, crear una casa de religiosas agustinas de orientación penitencial y levantar una iglesia destinada también a la memoria funeraria de sus fundadores.
El conjunto se integró en la antigua calle de Santiago, frente al ámbito residencial de los Dueñas, lo que refuerza su sentido urbano y familiar.
Exteriormente presenta una imagen sobria, con fábrica de ladrillo, grandes paños murales, contrafuertes y un ábside donde aparece el escudo de los fundadores con la fecha de 1556.
El tejaroz, con ecos mudéjares y sencilla decoración cerámica, introduce una nota de refinamiento dentro de una arquitectura de clausura contenida.
La iglesia, de lenguaje gótico renacentista, organiza su espacio mediante nave única, crucero poco desarrollado y cabecera de tres paños. Su interior conserva bóvedas de crucería estrellada, yeserías polícromas y un destacado programa de pinturas murales en grisalla atribuidas a Luis Vélez.
Entre sus obras sobresalen el Calvario de Esteban Jordán, el retablo mayor barroco, piezas vinculadas al círculo de Adrián Álvarez y varios retablos rococó relacionados con Felipe de Espinabete y su taller.
El siglo XIX alteró de forma profunda la vida del convento. La Guerra de la Independencia trajo saqueos y pérdidas de bienes, mientras que la desamortización afectó a su patrimonio material.
En 1838 acogió religiosas procedentes del extinguido convento de la Limpia Concepción y, tras una etapa de gran debilidad comunitaria, la vida común se restableció en 1857. En el siglo XX el monasterio mantuvo su continuidad, afrontó reparaciones y adaptaciones, y conservó su función religiosa.