Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca

Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca

Información de Interés

Ficha

  • Año: 1196 - 1257
  • Estilo predominante: Gótico
  • Arquitecto: Anónimo franco-normando
  • Catalogación: Bien de Interés Cultural dentro de conjunto UNESCO

Valoración

Introducción

La Catedral de San Julián y Santa María de Cuenca es la segunda catedral gótica erigida en España, después de la Catedral de Ávila, iniciada diez años antes.

Girola de la Catedral de Cuenca ©

Girola de la Catedral de Cuenca ©

Su estilo arquitectónico es único en la Península Ibérica, ya que se relaciona con el gótico anglonormando característico del norte de Francia, como el de las catedrales de Laon y Soissons. Además, alberga un interesante conjunto artístico que abarca desde el gótico hasta el arte contemporáneo.

La Catedral de San Julián y Santa María de Cuenca fue declarada Bien de Interés Cultural en 1902 y constituye uno de los monumentos más destacados de la Ciudad Histórica Fortificada de Cuenca, inscrita por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1996.

Breve historia de la Catedral de Cuenca

Capilla Mayor de la Catedral de Cuenca ©

Capilla Mayor de la Catedral de Cuenca ©

La fundación de la ciudad de Cuenca resulta algo confusa. Algunos investigadores la atribuyen a los romanos; sin embargo, la gran mayoría defiende la tesis de que fueron los visigodos quienes la fundaron.

Durante la Edad Media, la ciudad pasó a manos cristianas como parte de la dote del matrimonio de la princesa Zaida con Alfonso VI. No obstante, en el marco de los continuos enfrentamientos entre cristianos y árabes, la ciudad fue cambiando de dominio hasta que Alfonso VIII la recuperó definitivamente en 1177.

Este monarca, junto con su esposa, Leonor de Aquitania, inició las obras de la catedral, colocando de forma simbólica en la mezquita aljama de la ciudad la imagen de la Virgen de Santa María.

En 1196 se iniciaron las obras de la primera fase constructiva de la catedral actual, comenzando por la cabecera. Estos trabajos se desarrollaron de manera ágil e ininterrumpida hasta su consagración en 1208.

En 1208, el obispo Rodrigo Ximénez de Rada consagró el templo bajo la advocación de San Julián y Santa María.

Cabecera de la Catedral de Cuenca ©

Cabecera de la Catedral de Cuenca ©

Las obras se desarrollaron a lo largo de la primera mitad del siglo XIII, hasta su finalización en 1257, cuando se dieron por concluidas las naves y, probablemente, la primitiva fachada, correspondientes a la segunda fase constructiva.

Antigua Capilla de San Julián y Capilla del Arcipreste Barba ©

Antigua Capilla de San Julián y Capilla del Arcipreste Barba ©

En el siglo XV, la cabecera tardorrománica de cinco ábsides fue sustituida por la actual cabecera monumental, compuesta por una doble girola que permitía aprovechar el desarrollo de las cinco naves de la catedral. La nueva traza quedó configurada como una planta de cruz latina, con tres naves, doble girola y un profundo presbiterio.

Las capillas de las naves laterales se construyeron en su mayoría durante el siglo XVI, en estilo gótico tardío.

El exterior del templo se renovó casi por completo en ese mismo siglo, y en el XVII se añadió la capilla del Sagrario.

Durante el siglo XVIII se reformaron tanto la fachada como las torres, otorgando al edificio un marcado aspecto barroco. Esta intervención afectó a la fachada principal, que había sido mandada edificar por el rey Fernando III y que contaba originalmente con dos torres góticas gemelas.

Las torres de la fachada, junto con otras dos que poseía la catedral, desaparecieron a causa de un incendio, lo que motivó una nueva reforma. Esta fue dirigida en 1720 por Juan Pérez y, posteriormente, en 1723, por Luis de Arteaga.

Ya en el siglo XX, debido a los daños ocasionados en la fachada tras el hundimiento de la torre de las campanas, derribada en 1902 por la caída de un rayo, se emprendió su reconstrucción en 1910. El resultado es la actual fachada de estilo neogótico, obra de Vicente Lampérez, que, sin embargo, quedó inconclusa.

Arquitectura y arte exterior

La Catedral de Cuenca es un destacado templo gótico de planta de cruz latina, dividido en tres naves de seis tramos, transepto, monumental cabecera con doble girola y un claustro.

Fachada de la Catedral de Cuenca ©

Fachada de la Catedral de Cuenca ©

El edificio está rodeado de construcciones que impiden apreciarlo en su totalidad desde el exterior; únicamente puede contemplarse su fachada principal, orientada hacia la Plaza Mayor de Cuenca.

Esta fachada, inacabada, es de estilo neogótico e inspirada en la de Reims. Fue levantada por el arquitecto Vicente Lampérez en 1910 sobre la anterior, que había sufrido graves daños tras el derrumbe de la torre de campanas en 1902.

La Torre del Ángel se alza sobre el crucero y data de la primera mitad del siglo XIII. Presenta planta cuadrada y dos cuerpos superpuestos.

La cabecera de la catedral, representativa del gótico más puro procedente de la Île-de-France, resulta difícil de apreciar desde el exterior, ya que se encuentra situada en lo alto del escarpe natural sobre el que se eleva la espectacular ciudad de Cuenca.

Arquitectura y arte interior

El interior de la Catedral de Cuenca es impresionante, pues la elegancia arquitectónica del conjunto se combina con un fascinante juego de luces, generado por las vidrieras abstractas instaladas en el siglo XX.

Girola de la Catedral de Cuenca ©

Girola de la Catedral de Cuenca ©

De la primitiva catedral, construida entre 1183 y 1257, se conservan los tramos de las tres naves. La cabecera, resultado de las reformas realizadas en el siglo XV, presenta cinco naves gracias a la monumental doble girola.

Naves y transepto

Dentro del conjunto, destacan los arcos góticos y los pilares, cubiertos por bóvedas sexpartitas en la nave central y cuatripartitas en el resto. Uno de los elementos arquitectónicos más sobresalientes y representativos de la Catedral de Cuenca es el magnífico triforio del siglo XIII, decorado con ángeles y óculos.

Naves de la Catedral de Cuenca ©

Naves de la Catedral de Cuenca ©

Sobre el crucero se alza el cimborrio, también conocido como Torre del Ángel, erigido en el siglo XIII y considerado otro de los elementos más emblemáticos de la catedral conquense.

Inicialmente, el coro estuvo ubicado en el presbiterio, hasta su traslado, en torno a 1576, al actual espacio de la nave central. Del conjunto primitivo se conserva la interesante reja realizada por Hernando de Arenas a mediados del siglo XVI; sin embargo, de la sillería gótica del siglo XV no queda ninguna muestra dentro de la catedral.

Coro de la Catedral de Cuenca ©

Coro de la Catedral de Cuenca ©

La sillería actual consta de 94 sitiales, de los cuales destacan 53 con sus correspondientes relieves de santos. Los encargados de su ejecución fueron Vicente Sevilla y Manuel Gassó, quienes realizaron la obra entre 1753 y 1755. El trascoro neoclásico se levantó en torno a 1760.

Arco del Jarrete de la Catedral de Cuenca ©

Arco del Jarrete de la Catedral de Cuenca ©

En la nave de la Epístola se conserva un interesante conjunto renacentista, integrado por la ventana del comulgatorio y la portada con la bella reja de la Capilla de los Apóstoles. El interior de la capilla, presidido por el retablo de Cristo y los Apóstoles, está cubierto por dos bóvedas de crucería estrellada. Otros elementos de interés son las seis columnas esculpidas que se alzan en sus muros.

El arco de Jamete es una imponente portada renacentista situada en el brazo norte del transepto, que comunica con el claustro. Fue realizada entre 1545 y 1550, durante el obispado de Sebastián Ramírez de Arellano. Destaca también la vidriera del rosetón, de gran riqueza cromática, ubicada sobre el arco y realizada en 1549.

Junto a esta obra monumental se conserva el interesante conjunto gótico-renacentista de la fachada de la Capilla de los Muñoz, perteneciente a la primera mitad del siglo XVI.

Otras obras de interés de las naves y transepto son:

  • Capilla de Nuestra Señora del PilarDecoración neoclásica
  • Capilla BautismalPila bautismal, 1540 aprox
  • Altar de Santa AnaPintura de Santa Ana, 1400 aprox
  • Capilla del Obispo San JuliánPortada (1470 - 1490) / Reja (1510
  • Capilla de la Piedad – Conjunto escultórico de la Piedad (1490 - 1499)

Cabecera

La Capilla Mayor es un imponente espacio gótico erigido a comienzos del siglo XIII y reformado durante las obras acometidas en el siglo XV. En el último tramo de las bóvedas, justo sobre el altar mayor, destacan unas notables bóvedas de crucería octopartita.

Cabecera de la Catedral de Cuenca ©

Cabecera de la Catedral de Cuenca ©

El espacio está presidido por el Retablo Mayor, integrado en un interesante conjunto escultórico compuesto por dos paneles con relieves y medallones a cada lado, ejecutados entre 1753 y 1760.

La reja principal que delimita la Capilla Mayor figura entre las más notables de su época: fue forjada entre 1511 y 1516 por el maestro Juan Francés, mientras que las rejas laterales fueron añadidas por Rafael Amezúa en 1740.

Girola de la Catedral de Cuenca ©

Girola de la Catedral de Cuenca ©

La doble girola de la Catedral de Cuenca, de carácter monumental, constituye el elemento arquitectónico más atractivo del conjunto y está considerada una de las muestras más sobresalientes del gótico en España. Su aspecto actual se debe a la intervención de los arquitectos Hanequin de Bruselas y Egas Cueman en el siglo XV. En sus muros y pilares se conservan enterramientos y obras artísticas de distinta calidad.

Reja de la antigua Capilla de San Julián de la Catedral de Cuenca ©

Reja de la antigua Capilla de San Julián de la Catedral de Cuenca ©

La antigua Capilla de San Julián, también conocida como Capilla de la Reliquia, se encuentra en el muro exterior que delimita la Capilla Mayor, lugar donde reposaron los restos de San Julián desde 1518 hasta 1760, año en que fueron trasladados a la nueva Capilla de San Julián. Desde el punto de vista artístico, destaca el notable conjunto que forma la reja-fachada que cierra el espacio.

Capilla de Santa Elena de la Catedral de Cuenca ©

Capilla de Santa Elena de la Catedral de Cuenca ©

El Transparente de San Julián, concebido por Ventura Rodríguez, se articula en torno a un óculo abierto para bañar de luz el altar del santo. La obra, ejecutada entre 1753 y 1760, integró los aportes de Francisco Vergara en los relieves, Blas de Rentería en los mármoles y Pedro Lázaro, Pedro Verda y Pedro Martinengo en los bronces y la rejería.

La Capilla del Peso, cerrada por una reja de excelente ejecución, alberga una de las obras pictóricas de mayor interés: el retablo de la Adoración de los Pastores, tallado por Antonio Flórez y cuya pintura corresponde a Fernando Yáñez de la Almedina.

Entre 1629 y 1655 se construyó la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario, bajo la dirección de fray Alberto de la Madre de Dios. Presenta planta de cruz latina, revestimientos de mármol y una cúpula decorada con frescos, además de retablos con notables pinturas realizadas por Andrés de Vargas entre 1652 y 1655.

Una vez atravesada la antesacristía, cuyo acceso se realiza por una sencilla portada gótica situada entre dos sepulcros del siglo XIX, se llega a la sacristía. Además de su arquitectura tardogótica, este espacio conserva un interesante conjunto de obras artísticas, entre las que destacan el retablo de la Dolorosa, la cajonería neoclásica y el retablo de la Virgen de la Leche.

Para acceder a la Sala Capitular es necesario cruzar la impresionante portada renacentista, realizada entre 1518 y 1537 y atribuida a Antonio Flórez y al taller de Esteban Jamete. Lo primero que llama la atención es el artesonado renacentista de principios del siglo XVI, que cubre toda la sala. Esta se encuentra decorada con pinturas del Apostolado en sus muros, realizadas por García Salmerón en 1649.

La Capilla Honda, antiguamente conocida como Capilla de la Virgen de las Batallas, fue el lugar donde Alfonso VIII y Leonor de Aquitania colocaron la talla de la Virgen en la primitiva Mezquita Aljama tras la conquista de Cuenca. El aspecto actual de la capilla se debe a las obras realizadas a comienzos del siglo XVI, periodo al que pertenece su impresionante artesonado renacentista.

Sacristía Mayor de la Catedral de Cuenca ©

Sacristía Mayor de la Catedral de Cuenca ©

La Capilla de los Caballeros, o de los Albornoz, es una de las más destacadas de la catedral. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando fue fundada por la familia Albornoz como panteón, aunque su aspecto actual corresponde a las obras efectuadas en el siglo XVI. La capilla está cerrada por una imponente reja en su lateral y una bella portada en la parte frontal, ambas realizadas por Esteban Lemosín en el primer tercio del siglo XVI.

Capilla Honda de la Catedral de Cuenca ©

Capilla Honda de la Catedral de Cuenca ©

Resultan de interés los sepulcros situados en el muro izquierdo, aunque lo más destacado de la capilla son las tres obras pictóricas del gran maestro renacentista Fernando Yáñez de la Almedina.

  • Retablo de la Crucifixión, 1526. Yáñez de la Almedina
  • Pintura de la Piedad, 1526 - 1531. Yáñez de la Almedina
  • Pintura de la Adoración de los Reyes, 1526 - 1531. Yáñez de la Almedina  

Claustro

El claustro actual, construido en el siglo XVI y reformado en el XVIII, se alza sobre el primitivo claustro gótico del siglo XIII. 

En la galería oriental se encuentra la Capilla del Espíritu Santo, concebida como panteón de los Hurtado de Mendoza entre 1565 y 1575. En sus muros se disponen urnas sepulcrales de mármol. 

Otra obra de interés es el retablo del Espíritu Santo, realizado en 1579 por el entallador Benito Salceda, con pinturas de Bartolomeo Matarana.

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