Catedral de Santa María de Burgos
Catedral de Santa María de Burgos
Ficha
- Año: 1221 - 1260
- Estilo predominante: Gótico
- Arquitecto: Maestro Johan de Campaña / Maestro Enrique / Johan Pérez / Aparicio Pérez / Sánchez de Molina / Martín Fernández / Juan de Colonia / Simón de Colonia / Juan de Vallejo
- Catalogación: Bien de Interés Cultural / UNESCO (Patrimonio de la Humanidad)
Valoración
Introducción
La Catedral de Santa María de Burgos se encuentra entre los templos medievales más bellos y espectaculares de Europa. Posee elementos arquitectónicos externos que la hacen única e inconfundible, como las agujas de su fachada principal y su cimborrio de estilo flamígero, que la convierte en una de las obras cumbre de la arquitectura gótica hispana, junto con las catedrales de León y Toledo.

Catedral de Burgos ©
Su interior deslumbra por su belleza y elegancia, con una decoración exquisita, como la que se aprecia en su triforio o en la combinación de luces que atraviesan sus vidrieras. Además, está plagado de obras de arte de primer orden, lo que la convierte en uno de los edificios religiosos más ricos del mundo, tanto a nivel arquitectónico como artístico.
La Catedral de Santa María de Burgos fue declarada Bien de Interés Cultural en 1885 e inscrita por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1984.
Breve historia
Las primeras referencias se remontan al año 946, cuando se menciona por primera vez una iglesia dedicada a la Virgen.

Cabecera de la Catedral de Burgos ©
Se desconoce su ubicación exacta, aunque probablemente estuviera edificada en un lugar distinto al de la catedral actual, posiblemente en la ladera del castillo.
De lo que sí existe constancia es de la primitiva catedral románica, edificada por orden del rey Alfonso VI de León entre 1075 y 1099, destinada a albergar la recién constituida diócesis de Burgos.
Bajo el mandato del obispo don Mauricio, de ascendencia inglesa o gascona, se proyectó la actual catedral gótica, ya que, tras un viaje a París, quedó impresionado por la majestuosidad de Notre-Dame.
El 20 de julio de 1221 se celebró la ceremonia de colocación de la primera piedra de la catedral, cuya construcción se extendió hasta el 20 de julio de 1260, fecha en que se consagró el nuevo templo.
Esta catedral, a pesar de ser una de las más destacadas del reino, presentaba una arquitectura más discreta que la de sus contemporáneas francesas; una situación que cambiaría con las futuras ampliaciones y reformas, las cuales la convertirían en uno de los templos medievales más sobresalientes del mundo.
Fue durante el periodo barroco, entre los siglos XVII y XVIII, cuando la catedral de Burgos entró en un proceso de pérdida de influencia que la sumergió en una etapa complicada. En ese tiempo se realizaron intervenciones desafortunadas, motivadas por la falta de recursos, entre las cuales destaca la destrucción de la escultura de las portadas de su fachada principal.

Coro de la Catedral de Burgos ©
A finales del siglo XIX, tras su declaración como Monumento Nacional, la Catedral de Santa María de Burgos fue recuperando el esplendor de antaño gracias a intervenciones acertadas que han permitido conservar esta inigualable obra arquitectónica gótica, de marcado carácter hispano.
Arquitectura y arte exterior
La Catedral de Santa María de Burgos está considerada como una de las obras cumbre de la arquitectura medieval europea.

Catedral de Burgos ©
Inicialmente, no fue un proyecto tan ambicioso como el de la Catedral de Santa María de Toledo o el de sus contemporáneas francesas. Sin embargo, las reformas y ampliaciones posteriores compensaron esas carencias iniciales, lo que permitió que la catedral burgalesa se convirtiera en un referente arquitectónico y artístico en Europa.

Fachada occidental de la Catedral de Burgos ©
La fachada occidental o de Santa María, es una de las más representativas del estilo gótico. De no haber sido por el desgaste de sus portadas y la posterior restauración neoclásica, estaríamos ante una de las fachadas más completas y espectaculares del siglo XIII.
Los elementos más destacados de esta fachada son el gran rosetón, la Galería de los Reyes de Castilla, los ventanales y las impresionantes agujas que coronan sus torres.

Portada del Sarmental de la Catedral de Burgos ©
En la fachada meridional se encuentra la impresionante portada del Sarmental, considerada la más destacada a nivel nacional y una de las más sobresalientes del estilo gótico.
En la fachada septentrional se encuentra otra importante obra: la portada de la Coronería. Aunque de menor calidad que la anterior, posee un valor artístico notable.

Portada de la Coronería de la Catedral de Burgos ©
El elemento arquitectónico más distintivo de la Catedral de Burgos es su impresionante cimborrio, una obra maestra de la arquitectura del siglo XVI. Se trata de una reconstrucción cercana al cimborrio original, levantado por Juan de Colonia entre 1460 y 1470, que se derrumbó unas décadas más tarde.

Cabecera de la Catedral de Burgos ©
En la cabecera de la catedral destaca la Capilla del Condestable, construida a finales del siglo XV. Otro elemento de interés es la portada de la Pellejería, una obra renacentista realizada por Francisco de Colonia.
Arquitectura y arte interior

Girola de la Catedral de Burgos ©
Con planta de cruz latina, el interior de la Catedral de Burgos está dividido en tres naves, un transepto, una girola y un claustro de doble planta.
A pesar de tener unas dimensiones más reducidas que las de sus contemporáneas, en su interior se encuentra uno de los conjuntos arquitectónicos y artísticos más importantes del mundo.
Atesora una impresionante colección de obras artísticas de primer nivel, que fueron integrándose a medida que la catedral se fue desarrollando, alcanzando su máximo esplendor en los siglos XV y XVI.
En el crucero, bajo el extraordinario cimborrio, se encuentran enterrados los restos del célebre caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y su esposa, doña Jimena, trasladados en 1921 a la catedral desde el Monasterio de San Pedro de Cardeña.
El rey Felipe II hizo celebre la frase de "más parece obra de ángeles que de hombres" tras visitarla y quedar asombrado.
Naves
Sobre la nave central y los brazos del transepto se encuentra el triforio, uno de los más elegantes de su tipo, donde se conservan interesantes obras artísticas, como el popular Papamoscas y la escultura del Cristo Salvador.

Triforio de la Catedral de Burgos ©
Su colección de vidrieras, una de las más importantes de España, está formada por piezas medievales, renacentistas y contemporáneas.
El cimborrio de la catedral burgalesa es una obra excepcional dentro de la arquitectura del siglo XVI.

Cimborrio de la Catedral de Burgos ©
Sobre el crucero se alza el majestuoso cimborrio octogonal, probablemente el más bello de cuantos existen en España y uno de los más notables de la Europa renacentista.
Fue reconstruido por Juan de Vallejo y Francisco de Colonia entre 1540 y 1568, sobre la obra primitiva de Juan de Colonia, levantada entre 1460 y 1470.
Bajo el cimborrio se encuentra la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar, “el Cid Campeador”, y su esposa, doña Jimena.
En el brazo sur del transepto se encuentra la bella portada del Claustro, una obra del siglo XIII reformada por Gil de Siloé a finales del XV.
El rosetón, que conserva las vidrieras más antiguas de la catedral, es de gran calidad y está fechado a finales del siglo XIII.
En el brazo norte se encuentra una de las obras más destacadas del Renacimiento: la Escalera Dorada. Esta obra constituye la solución adoptada para salvar el desnivel existente en el acceso desde la Portada de la Coronería. Fue realizada por Diego de Siloé entre 1519 y 1523.

Escalera Dorada de la Catedral de Burgos ©
En el centro del templo se encuentra el coro, cuya sillería renacentista, con tallas de la Vida de Cristo y de los Santorales, fue realizada entre 1506 y 1535 por los escultores Felipe de Bigarny, Andrés de Nájera y Simón de Bueras. En el centro del coro se halla el excepcional sepulcro del obispo Don Mauricio, impulsor de las obras de la catedral, fechado en el siglo XIII.

Coro de la Catedral de Burgos ©
Las capillas más destacadas, ubicadas en las naves y el transepto de la catedral, son la Capilla de la Visitación, la Capilla de la Presentación y la Capilla de Santa Ana.

Retablo de Santa Ana de la Catedral de Burgos ©
La primera capilla, ubicada en el brazo sur del transepto, es la Capilla de la Visitación. En el centro se encuentra, exento, el sepulcro del obispo Alonso de Cartagena, realizado en dos fases entre 1450 y 1490.
Es una obra de los grandes maestros Juan de Colonia y Gil de Siloé. Cabe destacar que en esta capilla descansan los restos mortales del genial arquitecto alemán Juan de Colonia y de su esposa.
La Capilla de la Presentación es una amplia capilla situada a los pies del templo. Arquitectónicamente, destaca por su hermosa cúpula estrellada, a través de la cual penetra la luz exterior, iluminando su interior.
La Capilla de Santa Ana o de la Concepción, es una de las capillas de mayor tamaño. Ocupa el espacio que primitivamente albergaba las capillas de Santa Ana y San Antolín.
El resultado de la fusión efectuada entre 1477 y 1483 es un espacio gótico de gran amplitud y belleza, en el cual se conservan algunas de las obras maestras de la catedral.
Cabecera
La Capilla Mayor, finalizada a mediados del siglo XIII, es una amplia y profunda capilla de tres tramos, cerrada por interesantes bóvedas de crucería góticas. Está presidida por el impresionante Retablo Mayor, una obra realizada entre 1562 y 1580 por un amplio equipo de escultores renacentistas. Se trata de uno de los retablos renacentistas más importantes de España. Las vidrieras historicistas fueron elaboradas en el siglo XIX por el Taller Mayer de Múnich.

Cabecera de la Catedral de Burgos ©
Posiblemente, la capilla más antigua conservada en la catedral sea la Capilla de San Nicolás, situada en el brazo norte del transepto. En ella se encuentran dos obras medievales de gran calidad: el retablo de Mave, realizado entre 1230 y 1300, y el sepulcro de la infanta Doña Sancha de Castilla, una obra románica fechada en torno a 1185.
La girola de la Catedral de Burgos, finalizada en la primera etapa constructiva, alberga el principal conjunto escultórico del templo: el trasaltar. Este conjunto está formado por cinco paneles, de los cuales los tres centrales fueron realizados por Felipe de Bigarny entre 1500 y 1503, mientras que los paneles que abren y cierran el conjunto corresponden a Pedro Alonso de los Ríos, quien los ejecutó entre 1679 y 1683.

Trasaltar de la Catedral de Burgos ©
El sepulcro del Arcediano Pedro Fernández de Villegas, atribuido a Simón de Colonia, es una magnífica obra funeraria del tardogótico de principios del siglo XVI.
La Capilla de la Purificación o del Condestable, es la más importante de la catedral y una obra maestra de la arquitectura gótica del siglo XV, levantada entre 1482 y 1500 por el arquitecto Simón de Colonia.

Capilla del Condestable de la Catedral de Burgos ©
Destaca la bellísima bóveda estrellada, considerada una de las joyas arquitectónicas de la catedral. En su interior se conservan notables obras artísticas, entre las que sobresale el excepcional retablo de la Purificación, realizado entre 1523 y 1526 por Felipe de Bigarny y Diego de Siloé.
En las Capillas de San Juan Bautista y de Santiago se encuentra instalado el Museo Catedralicio de Burgos.
Claustro
Construido por el maestro Enrique y Juan Pérez en la segunda mitad del siglo XIII, este claustro destaca tanto por la delicadeza de su ejecución arquitectónica como por la cantidad de obras de arte que alberga, ya que en varias de sus capillas se ha instalado el Museo Catedralicio.

Claustro Alto de la Catedral de Burgos ©
Claustro Alto
El Claustro Alto alberga un destacado conjunto escultórico de santos, reyes y obispos realizados en el siglo XIII. Además, sus galerías están repletas de interesantes sepulcros medievales y renacentistas.

Portada del Claustro (transepto sur) de la Catedral de Burgos ©
Una hermosa portada gótica, cuyo tímpano está decorado con frescos de finales del siglo XIV, da acceso a la Capilla de San Juan Bautista. Esta capilla, unificada con la de Santiago, alberga dos sepulcros: el de Pedro Fernández Cabeza de Vaca, fallecido a finales del siglo XIV, y el del obispo Juan Cabeza de Vaca, fallecido en el primer cuarto del siglo XV.
De gran calidad es la portada gótica, realizada en la primera mitad del siglo XIV, que da acceso a la Capilla de Santa Catalina y en cuyo tímpano se representa El Descendimiento de la Cruz. Arquitectónicamente, destaca su bóveda; mientras que, desde el punto de vista artístico, llaman la atención la cajonería y el conjunto pictórico de retratos de los obispos de las diócesis de Oca y Burgos, realizados entre 1571 y 1579 por diversos autores.
La otra gran capilla claustral es la Capilla del Corpus Christi, levantada a finales del siglo XIV. Destaca su portada gótica, del último cuarto de ese siglo, ejecutada por Pedro Sánchez. En el centro de la capilla se encuentra la escultura yacente de don Garcí Fernández de Castellanos, realizada en 1596 por Martín de la Haya.
Subiendo por la escalera renacentista del siglo XVI se accede al Archivo Catedralicio, donde se conservan algunos de los documentos más importantes de Castilla, fechados entre los siglos X y XIX.

Claustro Alto de la Catedral de Burgos ©
Atravesando la puerta situada bajo la escalera renacentista del Archivo, accedemos a la Sala Capitular, antigua biblioteca del Cabildo. Este espacio conserva una armadura y yeserías mudéjares del siglo XV, así como interesantes trípticos flamencos de la misma época.
Claustro Bajo
En el Claustro Bajo, situado por debajo del nivel de la planta de la catedral, se encuentra la Capilla-Cripta de San Pedro. Esta capilla probablemente perteneció a la antigua catedral románica, ya que su arquitectura presenta formas primitivas del románico tardío o protogótico.

Sepulcro del Infante Sancho de Castilla de la Catedral de Burgos ©
En ella se conservan importantes piezas románicas de la antigua catedral, entre las que destacan el sepulcro de Doña Godo o de Mudarra, del siglo XII, procedente del Monasterio de San Pedro de Arlanza, y el sepulcro del infante Sancho de Castilla, de finales del mismo siglo, que procede de la capilla de Santo Tomás de Canterbury.
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